Cuando la fuerza bruta fracasa

Mark A.R. Kleiman
29/4/2019

Cuando la fuerza bruta fracasa demuestra que encarcelar más personas por periodos más largos de tiempo ya no es una estrategia viable para controlar el crimen. Sin embrago, sostiene el autor de este libro, se ha estado llevando a cabo una revolución —que en gran medida ha pasado desapercibida para la prensa — en cuanto a controlar el crimen por otros medios además de la encarcelación masiva y la fuerza bruta. Se ha tratado de sustituir la rapidez y la certeza del castigo por severidad aleatoria, concentrar los recursos para hacer cumplir las leyes en lugar de dispersarlos, comunicar amenazas de castigo específicas a cero infractores de la ley e implementar la libertad condicional y la excarcelación. Además, argumenta Kleiman, la política de “tolerancia cero” no tiene sentido, dado que siempre existen más delitos que capacidad punitiva. Sin embargo, es posible —y vital— generar cero tolerancia concentrada al especificar claramente cuáles son las reglas y después cumplir los castigos prometidos cada vez que estas se violen. Controlar el crimen por medio de la fuerza bruta ha sido un error que ha costado muy caro, tanto social como financieramente. Ahora que sabemos que las cosas pueden hacerse de otra manera, sería inmoral no aplicar eso conocimiento.

COMPARTIR