Las medidas sustitutivas de la prisión en Colombia

Valentina Díaz Moya
19/11/2020

Desde el año 2015, hasta el primer trimestre del 2020, el porcentaje de aplicación de la pena de prisión ha sido considerablemente mayor respecto a los porcentajes de otorgamiento de las medidas sustitutivas de la prisión, específicamente de la prisión, y detención, domiciliaria, y de la vigilancia electrónica. Para marzo de 2020, el 64,5% de la población reclusa a cargo del INPEC estuvo privada de la libertad en establecimientos carcelarios, mientras que el 33% estuvo privada de la libertad en su domicilio y el 2,8% con vigilancia electrónica. Lo anterior significa una sola cosa: la prisión sigue siendo el eje central de la política criminal en Colombia. Adicionalmente, haciendo referencia a las tasas de reincidencia, ha habido un aumento de las mismas durante el periodo de estudio, teniendo en cuenta los datos de la población privada de la libertad, como de la población con un sustituto de la pena. En este sentido, se podría afirmar que la medida domiciliaria y la vigilancia electrónica no han sido del todo eficaces para la disminución de la reincidencia. Lo anterior se debe principalmente a (i) La falta de capacidad administrativa y de personal para ejercer una adecuada vigilancia, (ii) La ausencia de seguimiento del proceso de resocialización de los penados y (iii) La falta de estructuración de un programa de alternatividad penal integral en Colombia. Por ello, como resultado de esta investigación, se realizó una propuesta de reforma compuesta por tres elementos: (i) La estructuración de una política criminal integral, que corresponda a objetivos resocializadores y que permita el cumplimiento de la relación especial de sujeción, (ii) El fortalecimiento del seguimiento y la ejecución de las medidas sustitutivas y la creación de alternativas de resocialización y (iii) La implementación de una nueva estrategia para la medición de la reincidencia en Colombia.

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