¿Mejorar los Parques Reduce el Delito? Evidencia en Bogotá

Estefanía Ramírez Castillo, Michael Weintraub, Ervyn Norza
15/2/2021

Planteamiento del problema

América Latina y el Caribe (ALC) es la región más violenta del planeta (Jaitman, 2017). El crimen se encuentra en aumento, por lo que los gobiernos locales están incorporando nuevos enfoques integrales para dar respuesta a este desafío. Las estrategias utilizadas combinan medidas preventivas y de control, como el aumento del pie de fuerza policial, mayor efectividad e inteligencia policial, iluminación del espacio público, programas de prevención, recolección de basuras y la renovación y construcción de ambientes seguros.

La relación entre la criminalidad y la renovación de espacios públicos recreativos puede estar dada a través de diferentes mecanismos que han sido ampliamente estudiados en la literatura. El primero de estos mecanismos es la mejora del entorno que genera la construcción de cualquier infraestructura pública. Como indica la teoría clásica del crimen, antes de cometer un delito un potencial criminal evalúa los posibles costos asociados a estas acciones – que incluye la probabilidad de ser capturado y de recibir un castigo por haber cometido el delito – en comparación con los beneficios (Becker, 1968). Dado que es difícil saber la probabilidad de captura, es posible que el entorno físico dónde se contempla cometer el delito es una señal (aunque sea ruidosa) de presencia institucional (Wilson & Kelling, 1982): una zona en mal estado sugiere que las instituciones del Estado no están presentes o no funcionan bien, asegurando así la baja probilidad de ser capturado al cometer un delito. Según esta teoría, zonas en buen estado físico deberían tener el efecto opuesto, reduciendo la comisión del delito.

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